29.3.12

Novela - Capitulo 5


   Las hermanas se quedaron inmóviles y la gente comenzó a mirarlas con desconfianza y rechazo. Algunos susurraban con sus vecinos y otros criticaban a viva voz, pero había un grupo que estaba furioso y maldecían en voz alta la llegada de “estas mocosas” haciendo referencia a Paz y Olivia. Cuando reaccionaron, la multitud estaba enardecida y las había rodeado, sin dejarles escapatoria.

 

   El joven actor llegó exhausto a la capilla del pueblo; abrió de un golpe la gran puerta doble hoja y corrió hasta el altar, donde se arrodilló frente a una imagen de la Virgen María y comenzó a rezar llorando desconsoladamente
   -Dios te salve, María -rezaba entre sollozos.- llena eres de gracia. El señor es...
   -¡Dante! -lo interrumpió una voz imponente.
   Volteó para ver el origen de esa voz y descubrió en una imagen casi Divina como entraba en el lugar la sombra de un hombre con una larga túnica, escoltada por la luz del ocaso.



  La ronda se hacía cada vez más pequeña, y Ciro que nunca se había separado de su lado, al sentirse intimidado y en el afán de proteger a su dueña atacó a un hombre robusto y con un tupido bigote. El hombre le azotó una terrible patada alejándolo varios metros, se escuchó el doloroso quejido de Ciro, seguido de un grito ahogado de Olivia, que se abalanzó sobre su mascota y lo abrazó en el mismo instante en el que soltaba su llanto. Paz adoptó una postura totalmente desafiante y justo cuando iba a descargar su furia con el hombre de bigote irrumpió desde la multitud una voz indignada.
   - ¡¿Qué están haciendo?! ¡No entienden nada! ¡No pueden negar el destino, es por el bien de todos!- sentenciaba la voz de una mujer mientras se escuchaba cada vez más cerca.
   El pueblo calló. La mujer finalmente se hizo visible surgiendo de entre la gente, e invitó a las hermanas a acompañarla. Ellas al ver que era su única salvación no lo dudaron; Ciro se incorporó con un gran esfuerzo y emprendieron camino.
   Cuando llegaron a la casa de la señora, las invitó a sentarse en un precario pero muy cómodo sillón mientras les preparaba un té casero de frutos rojos. Olivia no dejaba de acariciar a su perro y Paz aprovechó la ocasión para observar la casa: se encontraban en un amplio living comedor, separado de la cocina por una barra de madera con banquetas de colores. La casa era antigua pero estaba pintada de colores cálidos y vibrantes. Había mandalas dibujados en las paredes y atrapasueños muy parecidos a los que habían encontrado en la tumba de su abuelo colgando sobre las puertas. Cuando giró la cabeza para ver la pared que se encontraba a sus espaldas vio varios cuadros donde el misterioso actor era el protagonista.
   - Hijita ¿Sos vos?- dijo una anciana saliendo de una habitación contigua al comedor, e ignorando la presencia de las hermanas.
   - ¡Mamá! ¡Llegaste!- dijo la mujer, aún anónima, mientras la abrazaba.
   - Siempre tan exagerada, hija. Me fui por unas horas a visitar al amor de mi vida, no veo nada de malo en ello.
   - Si, ya se. Pero vos sabés que yo sufro cada vez que viajas por ruta, mamá.

   Enorme fue la sorpresa cuando el abrazo terminó; la anciana y las chicas se vieron y se reconocieron al instante. Era la simpática viejita del cementerio.
   - ¿Usted?- dijeron las jóvenes al unísono.
   - ¡Son ellas!- exclamó la mujer dirigiéndose a su hija pero sin dejar de mirarlas con sus ojos llenos de amor y su sonrisa tan dulce.
   - ¡Yo sabía, yo sabía!- exclamó eufórica su hija- ¡Viste mamá, papá tenía razón! ¡Están haciendo el viaje!
   - Odio decirlo pero tu padre siempre tenía razón.- admitió sonriendo- Niñas, que ustedes estén aquí no es casualidad.- dijo, ahora dirigiéndose a las hermanas.
   - Señoras, no quiero parecer irrespetuosa pero… creo que ustedes saben mucho más que nosotras y me gustaría que nos lo cuenten ya que nos puede ser útil para nuestro viaje, del cual aparentemente están al tanto.- Paz disfrazó con palabras elegantes la incomodidad que le producía que dos desconocidas sepan tanto sobre ellas.
   - ¡Perdón! ¡Mil disculpas, mi amor, somos unas desconsideradas!- dijo la señora mayor sintiéndose muy culpable.- Ella es mi hija Libertad y yo soy Carmen; vivimos toda nuestra vida en este pueblito. Antes nos acompañaba mi marido, el padre de Libertad, pero murió hace ya más de veinte años en un accidente de tránsito. Su tumba está en la ciudad donde viven ustedes y hoy sería nuestro aniversario de casados, por eso nos encontramos en el cementerio, querida.- explicó Carmen con cierta congoja notable en su voz.
   - Hay algo que sigue sin cerrarme.- acotó Olivia, que no se había separado ni un segundo de su mascota.
   - Es que a ustedes les falta saber una parte de la historia.- interrumpió Libertad- y eso es culpa de su padre.
   Si bien a Paz y a Olivia no les gustaba escuchar comentarios malintencionados sobre su padre, el relato era muy bueno como para ser interrumpido.
   Camilo era como un héroe para su hijo, es decir su padre, jovencitas.- comenzó a relatar Carmen con paciencia- Así como Nicolás lo es para ustedes. Pero su relación se hizo aún más fuerte a partir de la muerte de la madre de Nicolás, cuando él tenía apenas cinco años. Desde ahí Camilo dedicó cada día a que su hijo sea feliz, relegando sus amistades, trabajando todas las noches y haciendo incluso horas extras por la tarde. Aunque parecía un padre ejemplar había una extraña conducta en él; al menos dos veces por semana, después de almorzar, encerraba a su hijo en la casa y le ordenaba que no saliera por nada del mundo. El nene escuchaba la puerta de la cochera, seguida por el ruido del motor del auto de su padre que se alejaba hasta desaparecer. Cuando se hacían exactamente las once de la noche, Camilo volvía con una suculenta cena para dos comprada en algún restaurante, como si nada hubiera pasado.
   A medida que el niño crecía también lo hacían sus dudas, y por más que se esforzaba para hacerlo confesar sobre sus andanzas, siempre terminaba desistiendo ante la negativa de su padre que, si bien no le mentía, tampoco le contaba toda la verdad.
   Fue un día de diciembre el punto de inflexión en esta historia. Nicolás ya adolescente decidió escaparse; se subió a la moto que había comprado para trabajar de delivery y siguió a su padre, que ésta vez vestía un lujoso smoking negro. El auto se detuvo delante de un monte, donde había una capilla; Nico observó todo a escondidas, vio como su padre se paraba en el altar, vio como una mujer vestida de blanco entraba desde la puerta principal; también vio, atónito e incrédulo como ambos decían “Sí, acepto” y todo el pueblo allí presente estallaba en un aplauso.  En ese momento la situación se hizo insoportable y en medio de un ataque de llanto decidió volver a su ciudad. Su padre no se percató de la historia que se sucedía paralela a su casamiento hasta que llegó a su casa; esa noche discutieron terriblemente, la relación se deterioró tanto que nunca más volvieron a ser padre e hijo, sino que siguieron compartiendo techo como dos desconocidos.
   Años después Nicolás se mudó con su novia, al mismo tiempo que la hija de Camilo con su segundo matrimonio quedaba embarazada. Ante el inminente nacimiento de su primer nieto, Camilo decidió mudarse definitivamente con ella y su madre, legando la casa a su hijo para que forme una familia.
   - Es increíble, usted sabe mas de nuestro abuelo que nosotras.- acotó Olivia.
   - Eso no es todo, querida. Cuando vos tenías once meses, Nicolás no pudo mantener ese odio eterno e invitó a Camilo a que sea el padrino de tu bautismo, como una forma de pedirle perdón. Desgraciadamente tu abuelo nunca llegó; murió instantáneamente en un trágico choque en la ruta.
   La expresión de las chicas mutó a un asombro extremo. En minutos habían descubierto casi toda la vida de su padre y gran parte de la de su abuelo. Aún así, Paz siempre quería saber más:
   -Pero, hay algo que no entiendo… ¿Usted como sabe tanto?
   Ésta vez fue Libertad quien respondió:
   -  ¿Todavía no te diste cuenta? Esa segunda familia somos nosotros, y ese chico que salió corriendo al verlas es mi hijo.




14.3.12

Novela - Capitulo 4


Miranda era un pequeño pueblo con un promedio de 80 habitantes. No era fácil acceder a él pero esto no era una molestia para los pueblerinos ya que así había sido pensado por los fundadores. Un largo camino de tierra por donde pudieran transitar carretas y otros vehículos; luego, el camino se estrecha hasta dejar un caminito por donde solo se puede acceder caminando o, en su defecto, en bicicleta. A la izquierda, grandes extensiones de tierra con plantaciones capaces de alimentar al triple de su poblado, y a la derecha, un gran monte de pinos y eucaliptos con un iluminado claro central donde se encuentra la capilla del pueblo. Siguiendo por el camino nos encontramos finalmente con las casas familiares, dispuestas en semicírculo alrededor de un hermoso parque de césped y flores.

A solo kilómetros de distancia se encontraban Paz y Olivia de nuevo viajando, pero ésta vez no estaban solas. Cuando las chicas se disponían a leer una carta que habían encontrado dentro del panteón, junto a dos atrapasueños sobre la tumba de su abuelo, recibieron la llamada de sus padres, diciendo que Ciro no paraba de llorar e intentaba escaparse a toda costa; por lo tanto volvieron y aprovecharon la ocasión para leer la carta junto a sus padres, la cual decía algo así:

“Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, Un viejo líder espiritual estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esa visión Iktomi, el gran maestro de la sabiduría apareció en la forma de una araña y le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de su comunidad podían entender.

Mientras le hablaba, la araña tomo un aro de sauce, plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.

Habló con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebes y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente nosotros vamos a la ancianidad, donde debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando el circulo.
Pero Iktomi, mientras continuaba tejiendo su red, dijo: “en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tú escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.
Hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.
También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas.”
Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano la red y le dijo: ve la telaraña es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.
Si tu crees en el gran espíritu, la telaraña atrapara tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.
El anciano, le paso su visión a su gente y ahora los indios usan el atrapasueños como la red de su vida.
Este se cuelga arriba de sus camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones.
Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.
Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.”

Cuando llegaron a Miranda, ahora acompañadas fielmente por Ciro y luciendo unos hermosos atrapasueños colgando sobre sus pechos, debieron dejar el colectivo al comienzo del monte y continuar el recorrido a pie.
Finalmente el camino desembocó en ese hermoso semicírculo de césped perfecto y flores perennes pero no había nadie allí; o por lo menos eso parecía.
Empezaron a recorrer casa por casa, la mayoría de las puertas y ventanas estaban abiertas. Paz alcanzó a ver que en una de ellas había una pava en el fuego con el agua hirviendo; en otra, el almuerzo estaba servido en la mesa pero no había nadie comiéndolo; detalles qué indicaban que los habitantes no podrían haberse ido muy lejos.
 -Paz ¿No te da un poco de miedo todo esto?- Preguntó Olivia. –Quizás les haya pasado algo.
-Es imposible que les pase algo a todos juntos, debe ser otra cosa, es como si el pueblo estuviera paralizado, como si estuvieran todos en algún lugar.-Supuso la hermana menor.
De repente se escucharon gritos y voces, seguidos de un ferviente aplauso, pero todo muy lejano. Ciro, sin dudarlo, se dirigió corriendo por un estrecho y extenso callejón que había entre dos de las casonas más grandes y antiguas del pueblo. Las hermanas se miraron incrédulas y sin decir una palabra entendieron que debían ir tras él.
Recorrieron varios metros de oscuros y retorcidos pasadizos hasta llegar a un pasillo recto con una cegadora luz al final. Ciro ya las esperaba allí, así que comenzaron a correr hasta llegar a la luz.
No podían creer lo que veían, era un gran anfiteatro natural. La escenografía era un tranquilo arroyo rodeado de juncos y árboles; el sol aportaba los rayos necesarios para crear luces y sombras perfectas. En primer plano había un pequeño escenario donde se encontraba un solo actor en escena, moviéndose enérgicamente, desplazándose por todo el escenario, incluso entre los espectadores que eran alrededor de 50 y estaban sentados en sillas, bancos y banquetas de todo tipo y color.
Se fueron acercando para formar parte del público y se quedaron paradas en la última fila. Fue justo cuando comenzaban a involucrarse en la historia que el actor las vió allí, paradas y destacándose del resto; en ellas se resumía su miedo al futuro y a despegarse de su pasado. Se detuvo en seco y se quedó mirándolas fijamente.
Olivia giró la cabeza para ver si había alguien mas a quién él pudiera estar mirando, pero no encontró a nadie. La expresión del joven se convirtió de incredulidad a una furia contenida y el público comenzó a darse vuelta poco a poco para observar lo mismo que él miraba tan fijamente. Las hermanas quedaron petrificadas cuando comenzó a bajar del escenario con un paso firme y decidido y se dirigió hacia ellas.
-¿Cómo llegaron? ¿Qué hacen acá?- Sentenció el joven, sin darles tiempo a contestar -¡No deberían estar acá! ¡NUNCA TENDRÍAN QUE HABER VENIDO!- Gritó, y desapareció corriendo por el pasadizo cuasi secreto.

23.2.12

Novela - Capítulo 3


Entre carta y carta, las jóvenes fueron descubriendo que el verdadero deseo de su abuelo era que visiten distintas ciudades y pueblos del país, aunque todavía no había un motivo aparente.
El recorrido estaba, en su mayoría, librado al azar; ya que él prefería dejar algunas cosas en manos del destino – si es que tal cosa existía –
Los días siguientes se sucedieron rutinariamente, convirtiéndose en semanas. Si bien Paz y Olivia estaban cada vez mas entusiasmadas y no dejaban de pensar en su viaje cada vez mas próximo, habían logrado concentrarse para rendir los exámenes del colegio y los finales de la facultad respectivamente, obteniendo excelentes calificaciones.
Las hermanas habían logrado esbozar una hoja de ruta, según los lugares que debían visitar obligadamente. Irían hacia el Norte, luego se dirigirían hacia el extremo Sur y posiblemente luego volverían a su ciudad. Este mapa, por supuesto, estaba sujeto a cambios todo el tiempo.

“No soy de aquí, ni soy de allá
No tengo edad ni porvenir
Y ser feliz es mi color de identidad”
Decía uno de los escritos firmados por Camilo, emulando a Facundo Cabral. A partir de esto -que las jóvenes interpretaron como importante- decidieron que Miranda, el pueblo homónimo de su madre en el cual había nacido su abuelo sería el primer destino.
Los días previos a la partida los dedicaron pura y exclusivamente a poner en condiciones el interior del vehiculo. Sobre uno de los lados, y con ayuda de Nicolás, colocaron una mesa con un sillón rodeándola, al estilo de una cafetería vintage. Mas atrás, contra la puerta del fondo, había una cama cucheta a la que adicionaron unos colchones en el suelo, unas lucecitas navideñas trepando como si se tratara de una enredadera artificial dando una luz tenue y un gran cortinado bordó, separando este sector del resto del colectivo. Lo demás estaba ocupado por muebles con libros, ropa, comida y elementos básicos para vivir. Paz se encargó de rellenar los recovecos que quedaban libres en las paredes con posters de Coldplay y The Beatles, sus bandas preferidas.
Decidieron que lo mejor era emprender el viaje cuanto antes, porque el verano y las vacaciones las limitaban.
El día de la partida se sentía raro; había llovido durante días y la tormenta había cesado horas antes. Todo era gris pero el sol comenzaba a asomarse. Era raro, se sentía raro. Miranda y Nicolás las abrazaron emocionados, ellos sabían lo que venía, por eso no querían retenerlas. Las hijas se subieron felices a su “casita rodante” aunque tenían un poco de miedo; ese miedo típico a lo que viene y se desconoce.
Olivia agarró el volante, la hacía sentir importante, responsable, libre.
- ¿Qué sentís?- le preguntó a su hermana, que observaba compungida como recorrían por última vez en semanas, quizás meses, las calles de su ciudad.
- Paz- respondió ella irónicamente. Y esa palabra quedó resonando en su cabeza, como si la estuvieran llamando.
Iba mirando sin mirar por la ventanilla, hasta que su mirada se posó inconscientemente sobre una cruz blanca, bajando la vista descubrió que sobre la pared y a modo de moldura estaba escrito su nombre en latín: PAX. Mas abajo, una enorme puerta de rejas conducía al cementerio local. Si bien esto llamó su atención sobremanera, no logró relacionarlo con nada en especial hasta que pasaron por un bar de ruta, bastante precario, llamado “El encuentro”. Esto remitió a Paz a la primer carta de su abuelo, que comenzó a buscar desaforadamente. Olivia vio el despliegue por el espejo retrovisor y alarmada le preguntó a su hermana que ocurría.
- Tenemos que volver al cementerio- Aseguró la menor.
Olivia creía profundamente en las corazonadas de su hermana, por eso detuvo el colectivo a un lado de la ruta, pero siempre fue más racional, lo que la llevaba a no arriesgarse lo suficiente.
- ¿Para qué? No está en los mapas que hicimos Pachi, perdemos tiempo.- Dijo, intentando convencer a su hermana y a su vez, a si misma.
- “hay solo dos lugares donde podemos estar juntos, uno es tu mente, Paz; y el otro, es tu homónimo.” – Recitó Paz y miró a su hermana esperando una respuesta.
- ¿Y? – Dijo Olivia sin entender, y con miedo a que su temperamental hermana se enoje.
- ¡Ese lugar “se llama” como yo! – Dijo Paz entrecomillando con sus dedos- ¡Ahí podemos encontrarnos con Camilo!
- ¿Vos decís que nos vamos a encontrar con un fantasma?
- No se Oli, no creo. Pero confiá en mi, por favor.
La hermana mayor calló y volvió a conducir el vehiculo, esta vez en dirección contraria.
Cuando llegaron al cementerio no sabían para donde ir, así que comenzaron a buscar según los años de muerte para ver en qué zona podía encontrarse la tumba de su abuelo.
La tarde comenzó a caer y el lugar se comenzó a tornar un tanto tétrico pero con una paz abrasadora. Las chicas, ya cansadas de buscar, comenzaron a simplemente observar; y fue ahí cuando encontraron un panteón familiar con un epitafio que rezaba: “No soy de aquí, ni soy de allá”. En ese panteón estaban las tumbas de Camilo y todos sus familiares.
- Si pertenecen a esa familia, acarrean grandes responsabilidades.-  Dijo una voz lúgubre y quebrada. Las hermanas giraron y vieron que detrás suyo había una anciana de apariencia débil que las observaba sentada desde un banco. La mujer se paró con la ayuda de un bastón y se acercó esbozando una sonrisa. Las chicas no encontraban nada de gracioso ni simpático en la situación, por eso permanecían inmóviles.
- ¿Qué sabe usted de ésta familia?- Se animó a decir Olivia.
- No mucho, aunque mucho más de lo que ustedes creen.
- ¿Podría dejar los enigmas, por favor? Es importante para nosotros.- Suplicó Paz.
- Ya lo se, hijita, ya lo se.- Dijo la anciana, sonriente.- Lo único que puedo decirles es que sigan sin miedo los grandes planes que les fueron asignados. Y que le hagan caso a su abuelo, aunque él es solo un mensajero.
La anciana sacó un par de flores de su canasta y se las dio, sonriente y mirándolas a los ojos. Su mirada denotaba un amor que las jóvenes no esperaban encontrar en un lugar así.
Cuando la mujer se fue, Paz reaccionó, y siguiendo un impulso arrancó la llave que le había regalado Camilo para su último cumpleaños, que ahora colgaba de su cuello.
- ¡Estás loca!- atinó a decir Olivia cuando adivinó sus intenciones.
Ya era demasiado tarde. Paz giró la llave y con un leve clic la puerta del panteón fue abierta.

29.1.12

Novela - Capitulo 2

Olivia intentaba componer una canción rasgueando suavemente las cuerdas de su guitarra, relajada en su cama; cuando Ciro, que estaba durmiendo a su lado, se despertó sobresaltado y se dirigió hacia la puerta de entrada. Ella hizo caso omiso e intentó no perder la inspiración; fue entonces cuando sonó el timbre y alguien comenzó a golpear, enérgica e impacientemente, la puerta. Olivia, un tanto molesta, se levantó al grito de “¡Ya voy!” y nada tardó en recorrer el monoambiente en el que vivía hasta llegar a la puerta, donde estaba Ciro, moviendo la cola alegremente.
Cuando abrió la puerta se le vino el mundo abajo, era su hermana, un tanto agitada y con los ojos anegados en lágrimas; por un momento imaginó que algo realmente malo había acaecido.
- Pachi, no me asustes ¿Qué pasó?- Interrogó la hermana mayor.
- Te necesito.- Sollozó Paz, descargando en un par de lágrimas un poco de su angustia e incertidumbre.
- Acá estoy, tranquilizate y contame.- Apaciguó Olivia, abrazándola suavemente e invitándola a pasar. – Sentate por acá.- Dijo, señalando unos grandes almohadones esparcidos por el piso.
Ni bien terminó de sentarse, Ciro se desplomó en su regazo, mirándola tristemente a los ojos, en su afán de hacerle saber que cualquiera sea su congoja, contaba con su amistad incondicional.
- ¡Largue, largue todo hermanita! Hace mal guardarse emociones.- Alentó Olivia sentándose a su lado con un puñado de pañuelos descartables y un vaso de jugo.
- Me llegó esto.- Confesó la joven, sacando el paquete y dándoselo  a su hermana, que permaneció en silencio y con una gran sonrisa leyendo la carta y observando la llave.
Paz aprovechaba para acariciar a Ciro, mientras se planteaba el por qué de su angustia; porque si bien sentía que su abuelo estaba con ella, no lo había alcanzado a conocer en vida.
- Por fin, hermanita, ¡Por fin! – Exclamó alegremente al terminar de leer la carta.- Tengo tantas cosas para mostrarte, pero vayamos despacio.- dijo, y se dirigió hasta su cama, sacó una caja pintada de todos colores de la mesita de luz e invitó a su hermana a sentarse junto a ella. Dentro de la caja, había infinidad de recortes de diarios y revistas, mapas, cartas y piedritas de colores.
- El abuelo nos dejó un montón de pistas, datos y nombres, pero está todo muy inconcluso, no sé por donde empezar, hace años que intento unir todas las cosas que recopiló Camilo.
- Pará Olivia, no entiendo nada ¡No me hables como si supiera!- Exclamó Paz, furiosa.
- Perdón, perdón. Es que estoy muy acelerada. Tomá, lee esto.- Dijo Olivia entregándole un trozo resquebrajado de pergamino, donde decía:

“Cuando la oscuridad se haga más densa, cuando la Tierra clame de desesperación, cuando plantas y animales sean despreciados y pisoteados por el hombre, vendrán por el Oeste … se les verá llegar. Los Guerreros del Arcos Iris. Que traerán la Luz, el Conocimiento y el Amor al resto de sus semejantes. Enarbolando el símbolo de la Conexión y el Anclaje con el Verdadero Amor”.

- ¿Y qué significa esto? – Preguntó la menor, que todavía tenía un mar de dudas.
- No se, me llegó cuando cumplí quince años. El abuelo siempre me decía que “un guerrero nunca se rinde”, quizás tenga algo que ver.- Dijo Olivia sin levantar la mirada de la caja, donde seguía revolviendo papeles, aparentemente buscando algo importante.
- ¡Acá está! – Exclamó con un hermoso sobre verde manzana entre sus manos, que rezaba: “Paz y Olivia, esperen a que su corazón este preparado, luego abran este sobre”
Lo abrió apresuradamente, y comenzó a leer en voz alta:

“Despacio, hay muchas cosas que deben saber, pero hay algo que nunca deben olvidar: Nunca se apuren, porque no existe nada que pueda apurarlas. Todo tiene su tiempo, o mejor dicho, nada tiene su tiempo; aunque todo lleva un proceso, eso es cierto, como una fruta intentando madurar. Antes o después de ese instante eterno, nada prospera.
Así como nada puede presionarlas, ustedes tampoco deberían hacerlo, las cosas simplemente suceden. ¿O acaso se creen más sabias que el universo? Aunque no lo vean ahora, ya encontrarán un por qué, o quizás nunca lo encuentren porque algunos "por qué" es mejor no saberlos. ¡Pero hay tantas cosas que ignoramos y sin embargo existen!
Ay, guerreras de mi alma, hay tantas cosas que deben saber, profundas y misteriosas, que pierden todo sentido cuando intento explicarlas. Pero aún así, voy a decirles algo y espero que en algún momento lo entiendan: Todo aquello que puedan tocar, es todo aquello que nunca podrán tener."
Camilo

19.1.12

Novela - Capitulo 1


Paz siempre había sido una fiel amante de las fiestas en general; desde navidad hasta los cumpleaños de cada integrante de la familia, pero había algo que ella no disfrutaba en lo más mínimo, una fecha que le hacía sentir un vacío en el pecho de esos que solo un abrazo de Olivia podía llenar. Esa fecha era, irónicamente, su propio cumpleaños.
Solía vestirse con ropa grande, buzos anchos, y de vez en cuando un pañuelo atando su pelo siempre despeinado. Pero lo que nadie sabía, era que debajo de ese ondulado pelo rubio y esos cálidos ojos color mar siempre se ocultó una profunda tristeza, esa tristeza de no tener un rumbo ni un objetivo, esa lenta agonía de vivir sin sueños, que se acentuaba mas cuando cumplía años y pasaba todo el día encerrada en su cuarto porque no tenía amigos que la visitaran; quizás, inconscientemente, la soledad fue una elección.
Ella recibió su cumpleaños número dieciséis encerrada en su cuarto, rodeada de libros, como de costumbre. Nicolás y Miranda, incitaban a su hija desde el pasillo a que saliera y poder así saludarla y entregarle su regalo, pero, como cada año, Paz solo daba las gracias desde el interior de su cuarto y volvía a subir el volumen de la música.
Estaba escondiéndose el sol cuando empezó a tener un poco de hambre, así que decidió bajar para agarrar algo de comida, saludar a sus padres para que se queden conformes y volver a subir.
Cuando abrió la puerta, se encontró con una pequeña cajita dorada, de ella colgaba una tarjeta que decía: “Para Paz”, con una hermosa letra cursiva. Esto, lejos de alegrar a la joven, la puso muy furiosa, porque todos en esa casa sabían muy bien que prefería destinar el dinero de sus regalos a viajar por el país, o donarlo a alguna organización que protegiera al medio ambiente. Así que agarró el paquete, y bajó inmediatamente las escaleras. Abajo, en el living, sus padre estaban a punto de cortar una torta que rezaba “Feliz cumpleaños Paz”. Se pusieron muy felices al verla, pero esa felicidad se esfumó al instante tras ver la ira de su hija.
- Les dije miles de veces que no quiero regalos – sentenció, en voz baja pero firme, arrojando el regalo arriba de la mesa ratona y girando sobre si misma para volver a subir las escaleras. Alcanzó a subir solo dos escalones antes de que su madre le hablara.
- Hija, no puede ser, nuestro regalo es ese. – Dijo, señalando hacia la ventana.
Paz bajó las escaleras nuevamente, desde donde estaban sus padres no se veía nada, así que siguió caminando lentamente, esperando que sea eso que ella tanto deseaba. Y si, definitivamente lo era, cuando se encontró parada de frente a la ventana finalmente pudo verlo, era tal cual lo imaginaba, toda su vida había esperado ese momento. Era un precario camión, parecido a un colectivo; pero se notaba que sus padres se habían esmerado mucho en reconstruirlo y pintarlo, ya que en uno de los lados habían pintado un gigantesco símbolo de la paz.
 - Está equipado con todo lo necesario para viajar por el país.- Dijo Nicolás, que sabía muy bien que era su sueño desde chiquita.
- Gracias – fue lo único que pudo decir con la voz entrecortada, mientras corría a abrazarlos. Pero enseguida se acordó de esa cajita. De alguien tenía que ser, tenía algo mágico que la intrigaba demasiado; fue hasta la pequeña mesa y la agarró. Cuando la abrió, una llave cayó al suelo y en el fondo de la caja encontró una carta. Mientras se agachaba a buscar la llave empezó a leer la carta, que decía algo así:
“¡Feliz cumpleaños, Princesa! Sabía que este día llegaría, espero no haber tardado mucho, y espero también que te hayan hablado de mí.
 Ha llegado el momento; Olivia te va a explicar de qué estoy hablando, no te preocupes. 
Deja que todo fluya. Sabes que voy a estar contigo cuando me necesites, pero mas allá de eso, recuerda que hay solo dos lugares donde podemos estar juntos, uno es tu mente, Paz; y el otro, es tu homónimo.
Te quiere, tu abuelo.”

18.1.12

Tocar el tiempo.


Me dijeron que todo vuelve, que la vida sigue.
Y como siempre, me negué a creer.
Me dijeron que era inalcanzable, prácticamente imposible.
Y yo, me negué a creer.

Me dijeron que vivía en tu dominio,
y que finalmente dolería hasta el delirio.
Mis oídos se negaban, y sus voces no escuchaban.
Sentido no tenía, tanto cólera y melancolía.

Y tarde aprendí, que siendo ciego, tampoco se puede oír.

Y te entregué, todo de mi, llegue al limite de existir.
Pensé que nuestro fuego, con la lluvia, nunca se iba a extinguir
Llegué a creer que era inmortal, que el tiempo se podía tocar.
Que eran eternas las noches, y que existía la felicidad.

Ahora entiendo, que es mentira la verdad
Y que solo ella es mi felicidad.
Podría encapricharme y decir, que no quiero seguir así
Pero hay presente, y también futuro; queda tanto por vivir. 

30.12.11

Hasta mañana

Rogándole a la noche que nunca se termine;
pidiéndole al sol que no vuelva a salir.
Detesto, como siempre, que las cosas se olviden;
la luz, otra vez, me hace volver a morir.

Porque no tengo otra forma de sacarte de mi vida;
porque noches como estas me hacen sentir inmortal.
Una mirada inoportuna que me invita a la mentira,
quiero pero no debo, ¡Aunque no está nada mal!

Y acá estoy, buscándote, sintiéndote en otro lugar;
y asi estoy, muriéndome, viviéndome sin perdonar.
Y no me ves, te quiero acá,no hay mañana si no estás.
Qué pretendés, no puedo mas, no habrá pasado si te vas.

Ya no es hoy, quizás, no se. Mis ojos no lo quieren ver.
Ya no soy yo, quizás, no se, o eso es lo que vos crees.
No vuelvas mas, no estoy acá, ya nunca me vas a encontrar.
No vuelvas mas, ya no estaré, hasta mañana nena...si sigo vivo, no se.

27.12.11

¿Quién muere?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce. 


Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú. Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las íes a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos. 


Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos. 


Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo. 


Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. 


Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante. 


Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no pregunta de un asunto que desconoce o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe. 


Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. 


Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

21.12.11

Novela - Introducción (segunda parte)


La nena agarró al cachorrito que lloraba sin parar y lo acurrucó contra su pecho; automáticamente se calmó y no solo dejó de llorar, sino que también comenzó a mover la cola enérgicamente. La conexión era evidente.
El abuelo, tranquilo que dejaba a la niña en buena compañía, se despidió y se marchó caminando muy despacio, mientras tarareaba una canción casi susurrando. Minutos después llegó Nicolás del hospital. La pequeña Olivia se apuró y alcanzó a esconder a su mascota entre los almohadones del sillón.
- Oli ¡No sabes lo linda que es tu hermanita!- Comenzó a relatar Nicolás, eufórico.- Tiene los mismos ojos que vos, y el pelo rubio como mamá; cuando sea grande va a- Nicolás se detuvo en seco, podría haber seguido con la descripción de su hija menor y Olivia podría haber seguido fingiendo que allí no había pasado nada si no fuera porque el nuevo integrante de la casa se escapó de los almohadones y saltó a la falda de Nicolás.
La cara del padre era inconfundible, una rara mezcla entre enojo e incertidumbre.
- ¿Qué es esto?- Preguntó, aunque sabía bien qué era, pero no sabía cómo había llegado ese perro a su casa.
- Un perrito, papi- Poniendo énfasis en la última palabra con el fin de enternecer la situación.
- Ah, pensé que era un osito polar.- Dijo Nicolás irónicamente, aunque el parecido entre el cachorro y un oso polar recién nacido era bastante grande.- Me refiero a qué hace ese perro en mi casa- Sentenció.
- ¡No digas “ese perro” cuando hables de…cuando hables de Ciro.- Resolvió rápidamente Olivia, que tenía una larga lista de nombres pensados para cuando tuviese una mascota.
- Entonces ese tal Ciro va a tener que irse.- Dijo el padre, aunque sabía que eso era casi imposible.
- No se puede ir, papá; es un regalo.- Confesó Olivia.
- Vamos a devolverle el regalo a su dueño entonces. ¿Quién te lo regaló?
Olivia dudó un momento, pero creyó que lo mejor era contarle toda la verdad a su padre.
- Me lo regaló el abuelo Camilo, vino hace un rato, cuando vos y mamá no estaban. Siempre viene cuando ustedes no están, dice que ustedes no lo entienden como yo. Me dejó a Ciro. ¿Te gusta el nombre que le puse? Significa “El gran rey”. Ah, y me dijo que cuide mucho a mi hermanita y algunas cosas mas que no puedo contarte todavía.
Nicolás se perdió en la primera oración, según Olivia, su padre había traído a ese perrito que dejaba de ser tan despreciable como al principio para pasar a ser un verdadero regalo. La expresión de su cara no mutaba. La nena esperaba alguna respuesta, aunque sea negativa; si había algo que no soportaba era la incertidumbre.
Nicolás había dejado de mirar a su hija para mirar los portarretratos que había sobre unos estantes llenos de polvo. Entre las fotos había una donde estaba Camilo, vestido con su clásico sobretodo, y se había quitado el sombrero para la foto; el anciano estaba con Olivia en brazos, recién nacida. Miró esa foto detenidamente durante unos segundos, hasta que la niña lo liberó de su hipnosis con una pregunta directa.
- Papá, ¿Me lo puedo quedar? Por favor.- dijo, e intentó ser lo mas tierna posible.
Nicolás asintió con la cabeza y automáticamente Olivia empezó a abrazarlo y saltar de la alegría, pero él no lograba salir de su ensimismamiento. El perrito había dejado de ser un problema para él, ahora había otro problema mucho mas grande, que no tenía ni idea de cómo resolverlo. Sabía que Olivia era madura e inteligente pero nunca se había animado a hablar con ella sobre ese tema que ni él había aceptado aún.
Definitivamente había llegado el momento de afrontar juntos ese dolor sin resolver, era el momento de decirle a Olivia que su abuelo Camilo había muerto el día que ella cumplía 11 meses.


13.12.11

Novela. Introducción (Primera Parte)


Era casi el mediodía de un día primaveral, de uno de esos días que se empiezan a sentir los cambios, los olores, el calor acogedor; cuando Nicolás le dijo a su pequeña y única hija, entre sollozos de emoción y con la respiración agitada que subiera al auto porque tenían que ir urgente al hospital. La nena tomó aire, irguió la espalda para parecer unos años mayor, carraspeó y dijo:
- Papá, yo me quedo – con cierto aire de madurez en su voz.
Su padre, que estaba buscando desesperadamente las llaves del auto se detuvo en seco, boquiabierto; Olivia había elegido el peor momento para demostrar su independencia. Nicolás, que no acostumbraba a decir que no y que tampoco disponía de mucho tiempo para encontrar una solución adecuada, se arrodilló ante su hija y repasó rápidamente algunos puntos que Olivia tenía mas que claros.
- Oli, mi amor, tengo que llevar a mamá al hospital, está por llegar Paz, tu hermanita. Prometeme que no le vas a abrir la puerta a nadie, pero absolutamente a nadie. ¡Prometemelo!- exclamó al ver que la expresión de autosuficiencia de la niña no mutaba.
- Prometido.- dijo Olivia casi con arrogancia.
Su padre la abrazó y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba subiendo al auto donde se encontraba su mujer, Miranda, a punto de dar a luz.
La niña alcanzó a asomarse a la ventana para ver como el auto doblaba la esquina y desaparecía y así se aseguró de que sus padres no volverían por un largo rato. Cuando se alejó de la ventana, la niña empezó a observar la casa con otros ojos, al estar sola la pequeña casa en la que vivían parecía mucho más espaciosa, todo parecía más grande, más silencioso, más…raro. Pero esto estaba muy lejos de asustar a Olivia, y la radiante sonrisa que había aparecido en su rostro lo comprobaba.
Se paró en medio del living comedor, miró hacia todos lados como si se encontrara en un lugar nuevo por descubrir, pero siempre conservando su sonrisa. Comenzó a subir las escaleras que conducían al primer piso, donde se encontraban las habitaciones de los padres y su habitación, que pronto compartiría con su hermanita. Aunque la idea de dejar de ser hija única todavía la atormentaba un poco, Olivia estaba feliz, sabía que el momento del cual tanto le había hablado su abuelo Camilo había llegado. Si su abuelo no se equivocaba, este día marcaría el resto de sus vidas.
Olivia fue hacia el baño, se subió a un banquito para poder verse en el espejo y comenzó a peinarse, sabía que debía estar lista para recibir a Paz. Luego se dirigió a su habitación, que por cierto no era igual a las habitaciones de las niñas de su edad; esta habitación era muy acogedora pero muy seria a la vez. Todas las cosas estaban ordenadas, incluso la casita de muñecas que hacía años no usaba. Una de las paredes estaba ocupada por una gigantesca biblioteca, con cientos de libros en perfecto orden; Estos libros habían llegado a ella- en su mayoría- mediante su abuelo, que le obsequiaba uno cada vez que la iba a visitar.
Nicolás había dejado que su hija se quedara sola en su casa no porque fuera un inconsciente, sino porque confiaba plenamente en ella; que más de una vez había demostrado ser mucho más grande de lo que decía su edad cronológica. No solo por su madurez, sino también por su inteligencia, y su pasión por leer y releer los libros de esa biblioteca era el mejor testigo.
Una vez que terminó de cambiarse, Olivia volvió al living. Sorpresivamente allí la esperaba su abuelo, sentado en un sillón, mirando para abajo. Por debajo de su sombrero se alcanzaba a entrever una sonrisa, él siempre sonreía. Todavía no se había quitado su sobretodo ni había dejado su paraguas. “Nunca se sabe qué esperar de la naturaleza” respondía cada vez que su nieta le preguntaba por qué siempre lo llevaba consigo.
- ¡Abuelo!- Exclamó mientras corría a abrazarlo.
- Hola mi reina- contestó Camilo con su voz dulce pero áspera. - ¿Estás nerviosa? – Indagó de repente.
- No abue, estoy bien.
- Olivia, te conozco.- Desafió el anciano.
- Bueno si, no, en realidad tengo miedo, todavía no entiendo qué tengo que hacer- Dijo Olivia abandonando su personaje de mujer para mostrarse como realmente era; una nena, con miedos, inseguridades y preguntas; como cualquier niño.
Camilo sonrió. Olivia no podía creer que él se estuviera riendo ante tamaña confesión, pero apenas despegó los labios para quejarse, Camilo comenzó a hablar.
- No importa cómo, ni cuándo, ni dónde. Eso nunca importó querida, y tampoco debe importarte a ti. Tampoco debes preocuparte por algo que todavía no ocurrió. Cuando llegue el momento vas a entender todo, y vas a saber qué hacer. Confiá.
La niña quedó atónita, su cabeza era un mar de preguntas y obviamente ninguna tenía respuesta aún. Hubo un silencio. Olivia se tomó su tiempo hasta que por fin reaccionó, pero justo cuando iba a comenzar a atacar a su abuelo con preguntas, él la interrumpió.
- Yo voy a estar siempre para ayudarte, si es eso lo que te preocupa.
La nena volvió a quedarse callada, eso era lo único que quería saber.
- Pero por si yo llegara a irme algún día- Continuó diciendo mientras se levantaba trabajosamente del sillón- te traje a alguien que te va a ayudar siempre.
El anciano se dirigió hacia la puerta de entrada, la abrió y Olivia se acercó sin poder creer lo que veía, había una caja muy precaria pero a la vez hermosa, y adentro estaba el que iba a convertirse en su guía y compañero.

12.12.11

Sin querer queriendo-me


Me hiciste olvidar sin borrar
Me hiciste dormir sin pensar
Me hiciste querer sin saber
Hiciste que el tiempo se vuelva a detener.

Don't stop dreaming.


Cuando un sueño se frustra, es simplemente porque te quedó chico.
Es el momento perfecto para buscar un sueño nuevo y sentirlo propio. 
 Es el momento perfecto para volver a creer, pero ésta vez, con muchas mas fuerzas.

17.2.11


Magia es saber que estás casi sin estarlo. Que me tocas con sólo mirarme.

29.12.10

We are Golden - Mika


Sueños de adolescencia en un circo adolescente
corriendo por ahi a propósito como un payaso
a quien le importa de que familia vienes?
No hay porque rendirse cuando eres joven y quieres

correr por ahi otra vez
(correr por ahi otra vez)
correr solo por correr

despertándose con el sol de medio día
cual será nuestra razón de vivir?
Puedes ver lo que hice
mirando fijo a la emoción
bajo la luz del día
he estado huyendo de las cosas que dijiste

no somos quienes crees que somos
nosotros somos dorados, somos dorados
(no somos quienes crees que somos
nosotros somos dorados, somos dorados)

21.12.10

No te detengas

No dejes que termine el días in haber crecido un poco
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños
no te dejes vencer por el desaliento
no permitas que nadie te quite
el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer
de tu vida algo extraordinario
no dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase
nuestra esencia está intacta
somos seres llenos de pasión
la vida es desierto y oasis
nos derriba, nos lastima, nos enseña,nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra
la poderosa obra continúa
tú puedes aportar una estrofa
no dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

11.12.10

Happy Days Are Here Again (get Happy)

Los días felices están aquí de nuevo! Mirá el VIDEO

Olvida tus problemas
(Días felices)

¡Vamos! ponte feliz (están aquí de nuevo)
Mejor ahuyenta tus preocupaciones (Los cielos son claros de nuevo)
Grita aleluya (así que, ¡Vamos a cantar una canción)
¡Vamos! ponte feliz (de alegría otra vez!)
Prepárate para el día del juicio (Los días felices están aquí de nuevo)

El sol es brillante
¡Vamos! Ponte feliz (Grítalo ahora)
El señor está esperando para tomar tu mano (No hay nadie quien pueda dudar de eso ahora)
Grita aleluya (Así que vamos a decirle al mundo)
Y sólo ponte feliz (acerca de eso)
Vamos a la tierra prometida (Los días felices están aquí de nuevo)

Caminamos a través del río
Pronto tus preocupaciones desaparecerán
No habrá más de ahora en adelante
De ahora en adelante

Olvida tus problemas (Días felices)
Y sólo ponte feliz(están aquí de nuevo)
Mejor ahuyenta tus melancolías (Los cielos son claros de nuevo)
Grita aleluya (así que, ¡Vamos a cantar una canción)
Y sólo ponte feliz (de alegría otra vez!)

Tiempos felices (Tiempos felices)
Noches felices (Noches felices)
¡Los días felices
Están aquí de nuevo!

6.12.10

Año 3.000

Felipe, Juana, Matias, y Ornella estaban con Joaquín jugando en el patio de su casa, cuando a Felipe se le ocurrió armar una nave que viajara en el tiempo; para conocer a los dinosaurios y a la vida en el planeta millones de años atrás.

Se pusieron de acuerdo y cada uno se encargó de recolectar diferentes materiales para armar La mejor nave del tiempo.

Felipe manejaba, Juana y Matias vigilaban la órbita y Ornella con Joaquín gritaban de emoción. El conductor programó la nave; Destino: año cero.

- Allá vamos – gritó emocionado. Pero la nave enloqueció y los llevó directamente al año 3000.

Las chicas gritaban de miedo, y los chicos no gritaban pero no porque no tuvieran miedo, sino porque querían parecer valientes.

La nave tuvo un aterrizaje algo brusco pero, al fin, habían llegado a tierra firme. La primera en bajar fue Juana, seguida por el conductor y los demás.

La tierra allí era muy diferente; nada de plantas ni animales, nada de casas y autos. Parecía un desierto. Y la gente… ¿y la gente? ¡No habia gente! O por lo menos eso creían.

- ¿Qué pasa? ¿Se habrá extinguido la raza humana? – Se preguntaba Felipe.

- No digas tonterías, la raza humana es indestructible- Contestó Ornella.

- ¿Y si tiene razón? ¿Y si nuestros tataranietos no llegaron a disfrutar del mundo?- Se preguntaba preocupada Juanita.

- Dejen de inventar pavadas, no creo que se haya terminado la raza humana- dijo Matias sin quitar su mirada del cielo. Enseguida todos miraron para arriba.

- ¡Gente!- Exclamó Joaquín.

- ¡Civilización!- Gritaron todos.

- Pero… ¿vuelan?

- ¿Flotan?

- ¡Quizás tienen botas voladoras!- Los chicos no entendían nada. ¿ Qué era lo que hacía que las personas se mantuvieran en el cielo?

Los chicos no hacían mas que mirar hacia arriba e inventar diversas posibilidades para poder explicar por qué volaba la gente.

- Bueno, ya es tarde y mañana tenemos que ir al colegio- Dijo Felipe- Vamos.

- Estás inventando excusas para volver porque tenés miedo- Le gritaba Matias burlándose.

- No se ustedes, pero yo me voy- Dijo Felipe muy decidido subiendose a la nave.

- Yo no me voy, me quedaré a vivir acá – Dijo Juanita.

Los chicos subieron a la nave pero las chicas se quedaron afuera.

- ¿Y eso? ¿ Qué es? – Preguntó Juana, mirando a la nada.

- Parece una persona, pero… ¡pensé que todas volaban! – Respondió Ornella.

Mientras ellas discutían lo que veían , con un poco de miedo; los chicos intentaban irse, pero… ¡ La nave no andaba!

- ¡No tenemos nafta! – gritó Felipe preocupado.

- El problema no puede ser la nafta, yo llené el tanque antes de salir- respondió Joaquín.

- Entonces son las baterías- dijo Ornella, que aún observaba atentamente al hombre.

Juana comenzó a llamarlo, haciendo ademanes con las manos.

- ¡Vení amigo! ¡Te necesitamos!

- Se está acercando, está llegando- Informaba Ornella.

- N-e-c-e-s-i-t-a-m-o-s t-u a-y-u-d-a – le decía Juana, en un extraño idioma, al señor.

Ornella fue a llamar a los chicos, y les contó que había una persona en el suelo.

- ¡Es mucho mas grande que nosotros! – comentó Felipe al verlo.

- ¿Hablará Castellano? – preguntó Matias.

Juana abrió el capot de la nave y le dijo al hombre:

- ¡N-o t-i-e-n-e b-a-t-e-r-í-a! A-r-r-e-g-l-a-l-o.

El hombre miró con cara rara a los chicos porque Juanita acompañaba la charla con mímica, y eso le divertía mucho.

Finalmente metió su cabeza en la nave y como por arte de magia, la nave arrancó.

- ¡Nos vamos a casa!- gritó Felipe que hasta el momento no se le había pasado el miedo.

Se subieron corriendo a la nave y se fueron lo mas rápido posible.

- ¡ A casa!- gritaron los cinco a coro.

El viaje de vuelta fue mucho mas tranquilo que el de ida. Cuando llegaron corrieron a besar el pasto, que no existía, corrijo, que no existirá en el año 3.000.

Fin.
Delfina Deltin & Bruno Aschero.

5.12.10

Quedan los artistas.

En 7 minutos es capaz de decirte lo que otros dirían en horas enteras. Pero lo mejor es que no habla pavadas, dice verdades, y putea cuando es necesario. ¡Un genio!

2.12.10

Todo & Nada

Dios no es un viejo bueno y barbudo como el director de Hogwarts; que te escucha cuando rezas y que está sentado en un trono en medio de las nubes, rodeado de ángeles y santos.

Dios no es nada de eso, Dios no es nada. Y a su vez, Dios es todo.

Dios es ese viejito con bastón y anteojos; es ese niño jugando en la calle y es ese pájaro cantando al amanecer.

Dios es el viento, el agua de un río.

Dios no es algo o alguien en especial, Dios simplemente ES.

Dios es Amor, y por lo tanto, va a estar en cada lugar donde el amor se haga presente.

No puedo asegurar que Dios exista, pero yo elijo CREER.

Por último debo decirles que no crean en nada de lo que les digo, no se dejen convencer por mis palabras. No crean en nada, hasta que lo sientan. No hasta que lo vean, ni lo escuchen, ni lo toquen; hasta que lo SIENTAN.

Y si Dios fuera uno de nosotros? Mirá este video , les dejo la letra traducida:

Joan Osbourne - One of Us
Si Dios tuviera un nombre ¿cuál sería?
¿Y lo usarías para llamarle? Si estuvieras
con él cara a cara en toda su gloria ¿qué
le preguntarías si sólo tuvieras la oportunidad
de hacerle una pregunta?

Y sí, Dios es maravilloso, sí, Dios es bueno.
Pero ¿qué pasaría si Dios fuera uno de nosotros?
Un humilde vago como nosotros. Simplemente
un extraño en el autobús. Intentando llegar a casa.

Si Dios tuviera un rostro, ¿cómo te lo imaginas?
¿Y te gustaría mirarlo? ¿Incluso aunque al mirarlo
significara que también tienes que creer en cosas
como el cielo, Jesús, los santos y los profetas?

Y sí, Dios es maravilloso, sí, Dios es bueno.
Pero ¿qué pasaría si Dios fuera uno de nosotros?
Un humilde vago como nosotros. Simplemente
un extraño en el autobús. Intentando llegar
a casa. De vuelta a casa, solitario, de vuelta
al cielo. Sin nadie que le llame por teléfono.
Salvo quizás el Papa desde Roma.

Les dejo también la versión interpretada por Glee :)


La recompensa de resistir es volver a casa.



Cuando todo se vuelve oscuro uno sabe por qué resistir. Por los seres amados, por nuestros afectos, para dejar un mundo mejor del que recibimos a nuestros hijos. Y para eso tal vez debamos aceptar que nuestra existencia tiene un sentido superior. Resistimos en definitiva para poder cumplir nuestra misión en este mundo.

Lo sepamos o no existimos por una razón. Grandes o pequeñas misiones que debemos llevar a cabo. Hacer feliz a una persona, a algunas, a millones; despertar consciencias, o descubrir la cura de alguna enfermedad, o simplemente ser el ser amado de alguien. Todos tenemos una razón de existir, nuestra misión puede ser salvar al mundo o salvar una vida, y por eso vale la pena resistir.

¿Lo podes ver? Hay magia a tu alrededor, hay ángeles, hay algo superior, somos parte de una trama perfecta en la que cada cual tiene su para qué, y por eso hay que resistir.

Tal vez tu misión sea traer una nueva vida al mundo con su propia misión, o tal vez sea escribir esa canción que hará vibrar a millones, o regalarle a tu chica ese poema horrible que le escribiste pero que la hará sentir amada. Y por eso, solo por eso, vale la pena resistir.

No me gusta dar consejos pero bue, ya que voy a hacer algo que no me gusta lo hago mucho, acá van tres:
  • Recordar que sos parte fundamental de este ciclo sin fin.
  • Saber que somos casi ángeles.
  • Y que la vida es resistencia.